Print Friendly and PDF

Translate

viernes, 29 de agosto de 2014

Conejo en salsa rubia .048

Se despedaza el conejo y se rehoga en manteca de cerdo, escurriéndolo una vez dorado.
Se coloca en una tartera, poniéndole vino, caldo y perejil picado en canti-dades proporcionadas.
En la manteca sobrante se fríe cebolla, uniéndola con la grasa al conejo cuando esté blando.
Se sazona el guiso con pimienta y sal, y se espesa con harina tostada.
Se tapa la tartera con papel de estraza y se hace cocer a fuego lento hasta que el conejo esté muy tierno.

Aves y caza - 03 .048

Conejo en salsa de perejil .048

Plato antihigiénico para los loros, pero muy rico para los cristianos y sobre todo para aquellos a quienes les gusta el vinagre.
Lo primero que hace falta, naturalmente, es contar con un conejo, bien valiéndose para ello de un cazador amigo, lo cual, como ustedes compren-derán, resulta más económico, o bien comprando el «bicho» en la plaza o en el mercado, casa que no aconsejo, por estar la caza demasiado cara y por estar en tiempos en que forzosamente se impone la economía.
Una vez en posesión del ex rápido animal, se procede a desollarlo.
Se sala y se atraviesa con una varilla de hierro, untándolo con manteca de cerdo y asándolo sobre brasas hasta que esté dorado.
Se pica un diente, de ajo con una buena rama de perejil, sazonando el picadillo con aceite, vinagre y caldo, y haciendio hervir esta salsa 5 o 6’.
Se trincha ¡el conejo, se coloca en la fuente y se baña con la salsa verde.

Aves y caza - 03 .048

Conejo en salsa de cazador .048

Esta receta fué dada por un cazador que sabe lo que se pesca; mejor dicho, que sabe lo que se caza.
Decía: se mata un conejo, se le quita la piel y se sala después de lavarlo bien.
Se unta de aceite y se asa sobre unas brasas, ensartándolo en la baqueta de la escopeta.
Los menudos, cocidos, se deshacen en el mortero con un diente de ajo, una buena rama de perejil y un trozo de miga de pan.
Se sazona esta mezcla con pimienta, sal, aceite crudo, vinagre y vino blanco.
Se despedaza el conejo ya asado y se pone en una tartera echándole la salsa por encima.
Al fuego con él; se hace cocer por espacio de un cuarto de hora o 20’, según la dureza del animalito, y se sirve espolvoreando la fuente de huevo cocido convertido en picadillo.

Aves y caza - 03 .048

Conejo en salsa .049

Lo primero, es aviarlo como es debido, despellejándolo, va­ciándolo y cortán-dolo en trozos pequeños.
En una cazuela de barro a la lumbre, con manteca de puerco, echamos cebolla picada hasta que tome color: entonces el cone­jo, y lo rehogamos ligeramente y lo mojamos, hasta cubrir los trozos de carne, con un cucharón de caldo.
Cuando lleve cociendo una media hora larga, añadimos tres o cuatro cdas de salsa de tomate, y se deja hacer a su aire hasta que la carne esté enternecida.

(A mi me gusta añadir, antes de echar el caldo, un puñadejo de setas frescas, partidas en trocicos).

Aves y caza - 03 .049

Conejo en pepitoria .048

Despelléjese y vacíese un conejo, divídase en trozos y métase en agua hirviendo con tomillo, laurel, perejil y cebollas.
Cuando levante el hervor retiese del fuego y escúrrase.
Póngase luego en una cacerola con harina y manteca de vacas, dándole vueltas constantemente para que se dore por igual.
Así que empiece a tomar color añádasele agua de la que sirvió para recocerlo, algunas setas y corazones de alcachofas, y sal.
Cuando esté cocido se sirve, extendiéndole por encima una capa de yema de huevo duro hecho picadillo y el zumo de un limón.

Aves y caza - 03 .050

Conejo en gibelotte .050

(Gibelotte de lapin).

Conejo en salsa con una guarnición de tocinitos, cebollitas y champignons.

Para 6 u 8 personas

1 conejo de unos dos kgs de peso, 25 g de mantequilla, 3 cda s de aceite, 200 g de tocino con bastante magro, 20 cebollitas, 200 g de champignons, 30 g de harina, medio litro de vino blanco, 3 decilitros de caldo, perejil, tomillo, laurel, clavillo de especia, 2 dientes de ajo, 1 cda  de vinagre, sal y pimienta.

Notas.- 1. Este guiso precisa la sangre del conejo; por tanto, adquiérase sin que esté vaciado; no pudiendo ser, adquiérase entonces uno o dos higadillos de pollo, los cuales se añadirán a la salsa, bien machacados, para reemplazar (mala­mente) a la sangre.
2. El conejo desollado q vaciado ha de pesar alrededor del kilo, más bien más que menos, peso correspondiente a las proporciones de los restantes ingredientes.

Desollado y vaciado el conejo procúrese recoger la san­gre que tenga en el estómago, así como los coágulos; toda ella póngase en una taza con la cda  de vinagre (siendo un conejo casero se le cortará el pescuezo y se recogerá la sangre que suelte en una taza, adicionándole la cda  de vinagre para que no se coagule (repugnan-do, sustitúyase con los higadillos, como hemos dicho antes).
Trínchese el conejo en pedazos por sus juegos; córtese el tocino en peda­citos cuadrados; límpiense las cebollitas, así como los champignons (los champignons, si son muy crecidos, se partirán en dos y hasta en cuatro pe­dazos).
Pónganse la mantequilla y el aceite en una cacerola; caliéntese, echense los tocinitos y las cebollitas y cuando todo se haya dorado escúrrase y déjese todo en un plato.

Nota.- Estos tocinos formarán parte de la guarnición; por tanto, se han de conservar enteros y no han de ser demasiado pequeños.

En la misma grasa, muy caliente, échense los trozos de conejo; sazónense con sal y pimienta y fríanse hasta dorarlos bien.
Conseguido esto espolvo­réense con la harina; dórese ésta, removiendo los trozos de conejo para que no se quemen.
Mójese entonces con el vino y el caldo; remuévase frotando el fondo de la cacerola para desprender lo que se haya pegado; agréguense el ramito de hierbas, el clavillo de especia y el ajo, bien machacados en el mor­tero y diluídos con caldo; pruébese por si necesitara más sal y pimienta (es guiso fuerte).
Tápese el guiso primero con un papel de barba untado con mantequilla y luego con una tapadera que ajuste bien y métase al horno hasta que esté bien tierno.
Cuando lleve unos 35’ de cocción añádanse los toci­nitos, las cebollitas y los champignons, empujándolos hacia el fondo de la cacerola para que los cubra la salsa, y déjese que siga cociendo al horno durante otros 40 o 45.
Unos 12’ antes de terminar la cocción líguese la salsa; si se dis­pone de la sangre se pica finamente el hígado del conejo y se añade a la sangre.
Se retira la cacerola del fuego y progresivamente se va calentando la sangre, añadiéndole cdas de salsa.
Una vez bien calentado se echa todo en la cacerola del guiso y se pone a fuego suave durante unos 8’.

Nota.- Si se echara directamente en la salsa la sangre, ésta se transformaría en grumitos en vez de ligarse, estropeando la salsa.

Si no se dispone de sangre se machacan en el mortero el higadillo del conejo junto con los higadillos de pollo y se van diluyendo igualmente con la salsa hasta calentarlo, procediendo en todo igual que con la sangre.

Presentación del plato.- Retírese el ramito de hierbas; desengrásese con una cuchara (este guiso suelta mucho unto); rectifíquese la sal y pimienta y sírvase en una fuente honda, calentada, y, mejor aún, en una legumbrera de metal.

Conejo en cocotera .050

1 conejo, 150 g de tocino gordo, 100 g de manteca de cerdo, 2 decilitros de vino blanco, 25 g de harina, 2 cdas de puré de tomate, 2 dientes de ajo, 18 cebollitas, romero, perejil, tomillo y laurel, sal y pimienta.

El conejo se corta como lo tengo explicado para guisarlo y los trozos se mechan con tocino cortado en tiritas delgaditas y sazonadas con sal, pimienta y especias.
En una cocotera (cazuela de barro con tapa) se pone la manteca y el resto de tocino cortado en trocitos; se echan los trozos de conejo y se rehogan a fuego vivo.
Cuando hayan tomado un color dorado se añade la harina; luego se revuelve con una cuchara de madera y se moja con el vino. Se añade el tomate y si es necesario un poco de caldo; se agrega el manojito de perejil, romero, laurel y tomillo; se sazona discretamente con sal y pimienta (los tocinitos estándolo ya) y se cuece a fuego lento durante dos horas; a media cocción se le agregan las cebollitas previamente mondadas y ligeramente salteadas con la manteca restante.
Cuando todo esté bien tierno se quita el manojo de hierbas y se sirve en una fuente honda calentada.

Aves y caza - 03 .050

Conejo de monte en escabeche .050.2

1 conejo, 2 decilitros de aceite, 1 decilitro de vinagre, 12 cebollitas, 1 hoja de laurel, 1 rama de tomillo, sal y pimienta negra en grano.

Escójase un conejo joven a fin de que sea tierno; des­trípese, despelléjese, límpiese y séquese con un paño.
Póngase en una cacerola al fuego el aceite; caliéntese y póngase el co­nejo; rehóguese, y cuando haya tomado color añádanse las cebollitas; sígase rehogando hasta que estén doraditas; agréguense el vinagre y un decilitro de agua; añádanse también el tomillo y laurel; sazónese con sal y pimienta negra en grano y cuézase a fuego lento hasta que esté bien tierno.
Puede comerse frío y caliente.
Una vez cocido retírense el laurel y el tomillo.

Aves y caza - 03 .050

Conejo de monte en escabeche .050.1

Observación.- Los conejos pueden escabecharse bien sea en trozos o en­teros; pero queriendo refinar se escabechará tan sólo la parte trasera, que es la pieza más carnosa y suculenta de los conejos.

Sígase exactamente la receta de las perdices escabechadas (fórmula pri­mera).
Esta receta, muy detallada, ha sido además comprobada por la autora, pues es la que ella emplea siempre. 
(Si gusta, añádase además romero, tomi­llo, etc.)

Aves y caza - 03 .050

Conejo de monte a la cazadora .050

2 conejos, 300 g de champignons, 200 g de jamón cu­rado, 100 g de tocino, 2 cebollas grandes, 3 tomates, 1 diente de ajo, 1 rama de perejil, 1 ramita de tomillo, un pedacito de mantequilla, medio litro de vino blanco, 1 copita de coñac, cuarto de litro de aceite, 8 costroncitos de pan fritos, un buen pellizco de perejil picado, sal y pimienta.

Córtese el conejo en pedazos por sus juegos; córtese el tocino en pedacitos; píquense la cebolla y el ajo; córtese el jamón en cua­draditos.
Póngase aceite en una cazuela y agréguese el tocino; cuando se ha de­rretido fríanse la grasa, la cebolla y el ajo; dórese un poco y retírese, escu­rriéndolo a un plato.
En la misma grasa fríanse los cuadraditos de jamón; escúrranse y pónganse con la cebolla.
Salpiméntense los trozos de conejo; fríanse en la misma grasa, dejándolos bien dorados; hágase escurrir la grasa de la cacerola; viértase sobre el conejo coñac prendido (se le prende fuego con una cerilla y cuando se ha apaga­do solo se echa al guiso); en seguida añádanse el vino blanco, los tomates (pelados y quitadas las simientes), una rama de perejil, tomillo y, si gusta, añádase también un polvito de especias; agréguense asimismo la cebolla y el jamón reservados; tápese y hágase cocer a fuego vivo durante 20’.
Mientras tanto fríanse los costroncitos de pan; úntense éstos con una farsa hecha con los higadillos de los oonejos majados con tocino; salpiméntense y 5’ antes de servir introdúzcanse al horno.
Rehóguense también los champignons con un poco de mantequilla (siendo de lata escúrranse y pón­ganse en el guiso, sin freírlos).
Pónganse en una taza un trozo de mantequilla y una cda de harina; mézclese bien; agréguese al guiso cuando se vaya a servir, pues una vez añadida la mantequilla no ha de hervir más.
Colóquense los trozos de conejo en una fuente redonda calentada; retí­rese de la salsa la rama de perejil y viértase por encima del conejo; adórnese con los costrones de pan, espolvoréese con perejil picado y colóquense los champignons alrededor.
Sírvase.

Nota.- Resulta muy sabroso si se le ponen setas silvestres. 

Aves y caza - 03 .050