Se cuecen con agua y sal unas
patatas enteras que sean muy pequeñitas; se pelan y colocan en una fuente que
resista el fuego, y antes se habrá puesto en la fuente salsa a la "maitre
d'hotel".
Como las anteriores, se vacían,
reservando la capa. Se llenan de una pasta hecha con salpicón de trufas,
bechamelle y queso parmesano; se tapan con su propia cubierta, y en latas se
meten un cuarto de hora al horno.
Cocidas, peladas y pasadas las
patatas por el prensa-puré; se mezclan con leche y manteca de vaca; a fuego
lento se mueve la pasta para que se incorpore bien; cuando se ha consumido la
leche se retira la sartén y, sin parar de menearla, se mezclan los huevos
necesarios; se sazona de sal, se vierte en un molde liso untado de manteca y se
cuece al baño maría; se deja reposar y se sirve. Para medio kilo de patatas,
cincuenta gramos de manteca y seis huevos.
Se ponen a cocer guisantes, puntas
de espárragos, cogollitos de alcachofas y coliflor. Con manteca de vaca se fríe
jamón, tocino, tomate y cebolla; se mezcla todo con la verdura (escurrida); se
añaden huevos batidos y se pone al baño de maría en un molde untado con
manteca. Puede servirse con salsa de tomate.
Se rehogan con manteca, mezclando
pedacitos de jamón frito; se añaden trozos de pechuga de ave y alcachofas; se
ponen a cocer con perejil, sal, ajo, pimienta y agua suficiente; cuando está
todo cocido se espesa la salsa con harina, y se sirve.
Con agua y sal se cuecen guisantes,
cogollitos de alcachofa, de lechuga, patatitas frescas y zanahoria; en una
sartén con manteca se fríe cebolla, ajo, tomate, jamón, chorizo, tocino, trozos
de ave, y se rehoga todo con vino blanco; se mezcla con las verduras
(escurridas), se tapa bien y se deja a fuego lento hasta que esté en su punto.
Despuntadas y lavadas se ponen a
cocer con agua hirviendo y sal, hasta que estén tiernas, mezcladas con unas
ruedas de cebolla; pueden servirse como ensalada, y mejor aún con una salsa de
tomate bien frito.
Se cuecen con agua y sal cuando se
les quita el caldo se mezclan con manteca de cerdo, tomate, cebolla,
hierbabuena, salchichón y tocino, todo picadito. Lo mismo se hacen los
guisantes.
Se cuecen en agua hirviendo; se
escurren y se les da unas vueltas en una cacerola con manteca y harina; añádase
sal, pimienta y ajedrea picada. Al tiempo de servirlas, líguense con yema de
huevo.